martes, 19 de mayo de 2026

Mampostería

 


Antiguamente cuando se construía algo importante los muros se hacían de SILLERÍA: Los canteros tallaban las piedras con esmero para darles una forma de prisma regular y luego se apilaban adecuadamente.
Cuando había que construir algo mas económico, la técnica era la MAMPOSTERÍA.
Consiste en ir colocando piedras no muy grandes, que pueda manejar una persona o como mucho dos. Y no se tallan, o en todo caso se les hace un trabajo tosco y rápido.
Estas piedras se llaman "mampuestos". Se ponen unos cordeles para alinearlas y mantener el nivel. Se van levantando la cara exterior y la interior del muro, que se llaman paramentos, y el hueco que queda en medio se puede rellenar con cascotes y tierra.
Esto es la teoría general. Por supuesto hay todo un arte en la colocación de las piedras, la determinación de la anchura del muro, la cimentación etc.
Si no se utiliza ningún tipo de argamasa para unir las piedras, la técnica se llama de "piedra seca".
En Salinas del Manzano hay alguna casa hecha así, muchos corrales y por supuesto el castillo. También tenemos ejemplos de trabajo mixto, como en la iglesia o el pósito, en que las esquinas son de sillería y los muros de mampostería.
En la foto se puede ver un trozo que queda de una torre del castillo. Los paramentos están puestos cuidadosamente y el interior son piedras metidas de cualquier manera para rellenar.
No sabemos si alguna vez tuvo que aguantar un asalto. Desde luego no hubiera aguantado un ataque con artillería. Seguramente, además en época árabe debió tener partes de madera que han desaparecido.

lunes, 20 de abril de 2026

La Fuente del Sapo

 

Este nombre es muy frecuente en la toponimia española. De hecho yo conozco alguna otra Fuente del Sapo en otros pueblos.
¿Por qué se llama así? ¿Abundan o abundaban los sapos? ¿Por qué en singular: "Del Sapo" y no "De los Sapos".
El diccionario de la Rae en su primera acepción define sapo como:
"Anfibio de cuerpo rechoncho y robusto, ojos saltones, extremidades cortas y piel de aspecto verrugoso".
La cosa es que se trata de un bicho percibido como desagradable, repugnante, sucio, insano. Recordemos las historias de princesas que tienen que besar un sapo, venciendo la repugnancia natural y son recompensadas con la transformación del anfibio en apuesto príncipe.
Muy probablemente quienes llamaron así a esta fuente no lo hicieron porque hubiera sapos, sino porque no les parecía una buena fuente.
El nombre resume de una forma inconsciente que no es limpia, que no es salubre, que no es buena.
¿Has bebido alguna vez agua de esta fuente?
¡Oye! Que a lo mejor tiene propiedades maravillosas y no lo sabemos. Quizá es buena contra la alopecia, sella las almorranas, o cura el mal de amores.